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martes, 17 de febrero de 2015

FREUD: BIOGRAFÍA



Sigmund Freud nació en 1856 en Freiberg, Moravia (República Checa) en el seno de una familia judía. Fue el mayor (Sigi = “mi niño dorado”) de seis hermanos (cinco niñas y un niño). Tenía además dos hermanastros de un matrimonio anterior de su padre. En 1860, cuando contaba con tres años de edad, su familia se trasladó a Viena, esperando el padre recobrar la prosperidad perdida en su negocio de lanas.

Pese a que su familia no contaba con grandes recursos económicos, sus padres se esforzaron para que obtuviera una buena educación y a los 17 años ingresó en la Universidad de Viena como estudiante de medicina, en un ambiente de antisemitismo creciente. En 1877, abrevió su nombre de Sigismund Schlomo Freud a Sigmund Freud. Estudiante poco convencional pero brillante, fue asistente del profesor E. Brücke en el Instituto de Fisiología, donde conoció al que sería su colaborador Joseph Breuer. En 1881 se graduó como doctor en medicina. Entre 1883 y 1884 hizo una investigación de los usos clínicos de la cocaína. En 1886, Freud se casó con Martha Bernays y abrió una clínica privada especializada en desórdenes nerviosos. Comenzó su práctica para tratar la histeria (con la que se había familiarizado gracias a Jean-Martin Charcot, en París) y la neurosis utilizando la hipnosis y el método catártico de su colaborador Josef Breuer, que tan sorprendentes resultados había obtenido con Bertha Pappenheim (Anna O.), para posteriormente abandonar ambas en favor de la asociación libre, desarrollada por él entre los años 1895 y 1900 impulsado por las experiencias con sus pacientes histéricas. Freud notó que podía aliviar sus síntomas animándolas a que verbalizaran sin censura cualquier ocurrencia que pasara por su mente.

En 1900 se publicó la que es considerada su obra más importante e influyente, La Interpretación de los Sueños, inaugurando una nueva disciplina y modo de entender al hombre, el psicoanálisis. Tras algunos años de aislamiento personal y profesional debido a la incomprensión e indignación que en general sus ideas provocaron, comenzó a formarse un grupo de adeptos en torno a él, el germen del futuro movimiento psicoanalítico. Sus ideas empezaron a interesar cada vez más al gran público y se fueron divulgando pese a la gran resistencia que suscitaban. El reconocimiento internacional le llegó en 1910 cuando la Universidad de Clark le invitó a dar una serie de conferencias para divulgar sus ideas en los Estados Unidos. Por esta época ya había sufrido Freud su primera disensión importante, la de Alfred Adler, y estaba en gestación la que en 1914 protagonizaría Carl Gustav Jung, que amenazó con desestabilizar todo el edificio psicoanalítico.

Freud fue un fumador impenitente y en 1923 le fue diagnosticado un cáncer de mandíbula por el cual fue operado 33 veces hasta la fecha de su muerte. Su enfermedad, aparte de provocarle un gran sufrimiento y una gran incapacidad, le obligó a usar una prótesis de mandíbula que él llamaba “el monstruo”. Aún así, Freud siguió trabajando y publicando libros (entre los de este periodo, se encuentra
El porvenir de una ilusión) incansablemente como representante principal del psicoanálisis y nunca abandonó Viena. Sin embargo, en 1938, tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, Freud, en su condición de judío y fundador de la escuela psicoanalítica, fue considerado enemigo del Tercer Reich. Sus libros fueron quemados públicamente y tanto él como su familia sufrieron un intenso acoso. Reacio, se vio obligado a escapar de la ciudad al quedar claro el peligro que corría su vida (sus hermanas fueron apresadas y murieron en campos de concentración). Gracias a la intervención in extremis de Marie Bonaparte y Ernest Jones consiguió refugiarse en Londres. Al cruzar la frontera alemana se le exigió que firmara una declaración donde se aseguraba que había sido tratado con respeto por el régimen nazi. Sarcásticamente escribió: “Recomiendo calurosamente la Gestapo a cualquiera”.


En 1939, incapaz de soportar el dolor que le producía el cáncer que padecía en la boca pidió a su médico personal que acabara con su sufrimiento. Freud murió después de serle suministrada una inyección de morfina.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Maestros de la sospecha



Maestros de la sospecha:

Escuela de la sospecha es una famosa expresión del filósofo Ricoeur. Apareció por primera vez en su libro Freud: una interpretación de la cultura. Ricœur dijo que "La dominan [la escuela de la sospecha] tres maestros que aparentemente se excluyen entre sí: Marx, Nietzsche y Freud.” Ricœur diferenció entre una hermenéutica de la sospecha y una hermenéutica de la afirmación; es decir, entre los pensadores que se mantienen fieles a la línea ortodoxa de la filosofía y los que cuestionan sus presupuestos y engrosan las filas de la cara B de ese modo de pensar tan característico de occidente. Marx, Freud y Nietzsche, aunque desde diferentes perspectivas, coinciden, según el pensador francés, en este distanciamiento del pensar tradicional:

  • Según Marx, la conciencia se falsea o se enmascara por intereses económicos, materiales (alienación), frente a lo cual propone alcanzar la liberación por una praxis que haya desenmascarado a la ideología burguesa.
  • Freud introduce la idea de la represión del inconsciente (las tres heridas de la humanidad), para la que busca una curación por la conciencia y la aceptación del principio de realidad
  • Y Nietzsche achaca la responsabilidad al resentimiento del débil hacia el fuerte, es decir, aquél capaz de superar el resentimiento y la compasión y erigirse, entonces, como superhombre.

Sin embargo, lo que hay que destacar de estos maestros no es ese aspecto destructivo de las ilusiones éticas, políticas o de las percepciones de la conciencia moderna, sino una forma de interpretar el sentido de esa racionalidad, es decir, el momento creador [que en el pensamiento intempestivo de Nietzsche, es decir, aquel que presupone el regreso al tiempo cíclico, es donde se aprecia con verdadera nitidez]. Los tres tienen en común la denuncia de las ilusiones y de la falsa percepción de la realidad, pero también la búsqueda de una solución racional, según Ricoeur, no moderna... Si bien Descartes dudó que las cosas fueran realmente como son percibidas, jamás pensó en dudar acerca de la propia conciencia (recordemos que Descartes fundamentaba la existencia en la posibilidad de la razón de la conciencia, “pienso, luego existo”), dando paso a la MODERNIDAD. El materialismo marxista, la voluntad de poder nietzscheana, y lo inconsciente freudiano llegaron a deshacer esa aparente absolutez de la razón humana, impuesta por la MODERNIDAD. El sujeto objetivo pasó a ser un sujeto histórico (Nietzsche), el descubrimiento de lo inconsciente fue una herida a la omnipotencia del pensamiento (Freud), y la idea de un Dios como fundamento último fue revisada (Marx). En definitiva, esta tríada constituiría la crítica teórica radical a la sociedad burguesa, optimista y bienpensante del S XVIII, en la que se culminaba la MODERNIDAD (idea de progreso). 
Estos tres autores comparten una actitud crítica hacia la sociedad que conocen, y por ello suelen ser considerados como frutos de un mismo espíritu crítico, aunque ni siquiera son exactamente de la misma generación, ya que mientras Marx (1818-1883) es un autor de mediados del siglo XIX, y Nietzsche (1844- 1900) lo es de finales del siglo XIX, Freud (1856-1939) es, un autor de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.