Artículo de nuestro compañero Denis Ndempaawai, publicado en el número 2 de Abril de 2014 de la revista del IES Cervantes "El Ingenioso Hidalgo". El artículo se encuentra en la página 14.
"Albert Camus, el hombre rebelde"
domingo, 8 de marzo de 2015
EL MUNDO DESLUMBRANTE
Recientemente he terminado de leer la magnífica última novela de Siri Hustvedt, en la que además de una profunda reflexión sobre la feminidad y la estética, la autora va intercalando, a veces de manera directa y otras de manera más oblicua, disertaciones filosófica entre las cuales he encontrado esta crítica a los modelos de interpretación deterministas que la filosofía (y en buena medida el arte) propician.
Creo que Nietzsche podría haber estado de acuerdo.
"Ella no daba pábulo a las maneras convencionales de dividir el mundo en blanco/negro, hombre/mujer, hetero/homosexual, normal/anormal, pues ninguna de esas fronteras la convencían. Eran imposiciones, categorías definidas e incapaces de reconocer la mezcolanza que constituye la humanidad. <<¡Reduccionismo!>>, gritaba Harry de cuando en cuando. su hijo siguió sus pasos. A ninguno de los dos les gustaba lo que veían en este gran mundo: las ideas preconcebidas eran para los peones y los paletos. Sin embargo, también existían tensiones entre ellos, roces, sería la palabra adecuada. Maisie era la apaciguadora, el tesoro que agitaba la bandera blanca.
Volviendo a "Las habitaciones de la asfixia", estoy orgulloso de mi contribución, de lo que yo ponía y quitaba, pero siempre fueron la obra de Harry. Suya fue la idea de que el espectador se agachara cada vez que abriera una puerta para entrar en una habitación. Los espacios eran casi idénticos, con la misma mesa mugrienta y dos sillas con asientos de vinilo, los mismos platos para el desayuno sobre la mesa, el mismo papel en las paredes cubierto de garabatos y frases escritas por Harry y por mí (me dio rienda suelta para que escribiera mis mensajes secretos) y los mismos metamorfos de cada habitación. Al cominenzo del itinerario, los muebles se ajustaban a la medida de un adulto medio (decidimos que fuera 1,70 m.), pero en cada siguiente habitación las mesas y las sillas, las tazas y los platos, los cuencos y las cucharas y las escrituras de las paredes iban creciendo hasta que, al llegar a la séptima, la escala de los muebles te hacía parecer un enano. Los metamorfos blandos y rellenos de tela también se hacían más grandes y se iban calentando progresivamente, de modo que la séptima estancia parecía una sauna finlandesa. Después de discutirlo mucho, decidimos que la única ventana de la habitación debía ser un espejo, así todo parecería más claustrofóbico.
Luego estaba <<El arcón>>. A diferencia del resto de los objetos, el arcón no aumentaba de tamaño en cada habitación; permanecía igual. Harry encontró un baúl maltrecho de madera con una cerradura y mandó hacer otros seis iguales a un carpintero de Brooklyn. Fue muy puntillosa con los acabados y devolvió cinco veces uno de ellos antes de quedar satisfecha con su aspecto <<envejecido>>." (páginas 144-145, El mundo deslumbrante, Siri Hustvedt, edt. Anagrama)
En estas líneas la autora hace una reflexión crítica sobre el determinismo conceptual de nuestra cultura y lo ejemplifica con una propuesta artística, en la que "la asfixia" se produce por la falta de libertad que el individuo tiene en un mundo donde los espacios son siempre "iguales", bien definidos, habitáculos seguros... cuando eso no ocurre sentimos asfixia; nos encontramos perdidos ante el espejo de nosotros mismos, es decir, la sociedad que nos observa. Buscamos "el arcón" que nos devuelva la perspectiva armónica, estandariza a la que estamos acostumbrados. Entramos agachados a esta realidad que se nos impone sin que intervengamos en ella; somos camellos ante "una realidad verdadera" que nos reconforta.
¡Os lo recomiendo!
viernes, 6 de marzo de 2015
INTRODUCCIÓN AL "GAY SABER"
El
texto, EL GAY SABER resume
su pensamiento vitalista, que, como los goliardos, fue un canto a la vida
mundana frente a la meafísica “metamundana”. Su estructura aforística, contiene
sin embargo un hilo narrativo de fondo.
El gay
saber (‘la ciencia alegre’), que también ha sido editado con el título La gaya
ciencia, está formado por cinco libros y un epílogo poético. Los cuatro
primeros vieron la luz en 1882. Cinco años después, cuando las intuiciones de
Nietzsche, tales como la crítica de la metafísica occidental o la afirmación de
lo real como voluntad de poder, estaban ya desarrolladas en otros textos, se
hizo una segunda edición, que incorporaba el quinto libro, que arranca con la
noticia de la muerte de Dios y se sitúa en el corazón de ese «pensamiento del
mediodía», cuya razón de ser es destruir la vieja metafísica platónica, con
todas sus secuelas, tales como la moral cristiana o la filosofía optimista y
progresista de Rousseau y Hegel. Pero no se trata sólo de destruir los errores
de la falsa cultura, sino de despejar el camino para edificar el nuevo pensamiento
que Nietzsche concibe como una transvaloración de todos los valores. No Dios,
sino la vida con su inocencia y poder constituye el fundamento de todo cuanto
hay.
Dios es
la realidad-valor que funciona como fundamento metafísico de la cultura
occidental, y sus más evidentes manifestaciones son el desdoblamiento platónico
de mundos o la moral cristiana del sacrificio y la renuncia. Su muerte
significa el fin de una fe cultural, de una forma de interpretar lo real y de
vivir de acuerdo a ella. Termina una época y comienza otra caracterizada por el
surgimiento del nihilismo.
El
significado que tiene el término nihilismo en la obra nietzscheana es
complejo y ambivalente. Por un lado denota, de acuerdo con su etimología, un
amplio conjunto de fenómenos culturales puramente negativos como las religiones
monoteístas o el platonismo de los dos mundos, que pone los valores
trascendentes de la cultura –Bien, Verdad, Belleza– en el mundo inmutable
ordenado y eterno de las ideas, desprestigiando así todo lo mudable y
perecedero de las cosas terrenales, o los proyectos políticos ilustrados de
emancipación inspirados en la revolución francesa. Ni la voluntad de verdad de
la ciencia moderna está libre de sospecha. Pero la destrucción de los
errores en los que ha vivido hasta ahora el individuo europeo no es sólo un
motivo de preocupación y angustia; sino también, de alegría y esperanza. La
muerte de Dios es el suceso que libera el horizonte y proporciona al ser humano
la ocasión para la creación y el experimento. Este es el lado activo del
nihilismo. La destrucción de los viejos valores no significa la desaparición de
todo valor, sino el hundimiento de los falsos valores.
Primeros epígrafes:
§ 343. Lo que va junto con nuestro buen humor
«Dios» es la cifra de todo fundamento, de todo valor, del
orden cultural e histórico que ahora entra en crisis. Nietzsche rechaza la
concepción tradicional de la verdad. No hay verdades unívocas, sino
interpretaciones abiertas, perspectivas sobre las cosas.
§ 344. En qué medida somos piadosos nosotros también
El proceso de crítica que ha conducido al estado de la
muerte de Dios ha sido el positivismo, la Ilustración; en suma, la ciencia
moderna. La verdad científica, al moverse en la abstracción de las leyes
generales, también es sospechosa porque presenta la vida como apariencia
y engaño. La ciencia parte de una creencia no examinada críticamente sometida a
prueba: la fe incondicional en que la verdad es lo más valioso. De ahí que
Nietzsche le extienda un certificado de sospecha: la ciencia es también
una «fe metafísica» que no escapa al idealismo platónico.
§ 345. La moral como problema
En paralelo con el párrafo anterior, Nietzsche examina
aquí el nivel crítico a que ha llegado la filosofía en el uso práctico de la
razón, esto es, en moral. Nadie se ha planteado la génesis de las valoraciones
morales, así como el origen y el valor del mandato “tú debes”.
§ 346. Nuestro interrogante
§ 346. Nuestro interrogante
El «humanismo» moderno incurre en el mismo juego de restarle valor a la
vida al separar y oponer hombre y mundo (giro copernicano de Kant), para
convertir al hombre «en el principio “que niega-el-mundo”».
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